Columna
LAS PIEDRAS DEL INFIERNO
LAS PIEDRAS DEL INFIERNO
por Carlos Tataje

Contra lo que pareciera dictarme la razón, una vez
que ganó las elecciones en nuestro país el anciano lobista que se hizo rico
ayudando a los pobres, ahora que la paz de Colombia se encuentra herida por la
sangre que emana de las urnas, una vez que Gran Bretaña se va de la Unión
Europea por la imposición de un referéndum mal planeado, cuando la Madre España
y su sexto Felipe no son capaces de formar un nuevo corrupto gobierno, escucho A hard rain's a gonna fall del nobel Bob
Dylan esperando con regocijo que ojalá gané las elecciones Donald Trump.
Es cuestión de tiempo, sino gana
hoy, ganará mañana. La crisis es sistémica, y en ella concurren varios
factores, pero la educación pública quizás sea la mayor responsable.
El sistema educativo permite a
cualquier plagiario doctorarse cum laude, a cualquier albañil fungir de
arquitecto. De allí que los estadounidenses tengan más del 40% de la población
con estudios universitarios, y aún duden por quién votar.
Desde las primeras aulas la
tiranía de Julio César o de Napoleón, el imperio británico o Alejandro Magno
son ejemplos paradigmáticos de lo que el sistema elogia como un buen gobierno.
Las clases de filosofía se
orientan a una élite hermética que ha engendrado una disciplina insalubre, para
ceder la ética y el pensamiento metafísico a tantos ignorantes pastores cada
vez más enriquecidos con la construcción del nuevo templo de los mercaderes;
aquel que jamás quiso erigir Jesucristo, que predicaba en el desierto.
El fundamentalismo religioso no
sólo conmueve a los musulmanes.
Yo encuentro mucho más peligroso
el integrismo cristiano, de predicadores ignorantes y nicolaítas, fariseos a
destajo que venden sus sermones del fin del mundo, atizando el odio, la
impiedad, la homofobia, la xenofobia.
Jesucristo no menciona la
homosexualidad en ninguno de los evangelios romanos ni apócrifos. Convoca a
todos los hombres de buena voluntad.
Pero estamos en el año del mono,
como en el mítico 68.
Un año donde el pan se quema en
la puerta del horno, donde los ricos pueden tornarse pobres. No esperaremos
mucho para ver caer al próximo comepollos, a la obstinada robacable, a los
parlamentarios espiritistas de asesores fantasmas. Más dura será la caída de
quienes más alto escalen, porque hay mucho rabo de paja, mucho cabezazo
antiguo, muchas deudas impagadas en las cuentas partidarias, y allí está
Gilbert Violeta acercándose a la pendiente.
Y es que además, en la gran
América, votar por Hillary es como votar por la Krichner de los peculados, por
la Nadine de las agendas; obligado el elector a asumir los bombardeos
cotidianos, los lobis antiguos, las felaciones de la becaria en el despacho
oval.
Aunque pierda esta vez la bestia mediática que
ha impuesto su cuenta bancaria libre de impuestos para representar a los
republicanos, el ocaso del imperio es evidente; y el mundo debiera aceptar con
humildad que la democracia burguesa atraviesa la más dura y estúpida crisis de
su historia, maniatada como se encuentra por el mito de los derechos humanos, bañada
de hipocresía por los fundamentalismos religiosos, criada a la sombra de un
sistema educativo de raíces medievales.
Por eso escucho a Bob Dylan,
celebrando que los académicos suecos hayan comprendido que la literatura no la
escriben solamente los doctores.
Vi un bebe recién nacido rodeado por lobos
salvajes,
vi una autopista de diamantes sin nadie sobre ella,
vi una rama negra goteando sangre aún fresca,
vi una habitación llena de hombres cuyos martillos sangraban,
vi una blanca escalera cubierta de agua,
vi diez mil oradores cuyas lenguas estaban rotas,
vi pistolas y espadas en manos de niños pequeños.
Y es dura, es dura:
es muy dura la lluvia que va a caer.
vi una autopista de diamantes sin nadie sobre ella,
vi una rama negra goteando sangre aún fresca,
vi una habitación llena de hombres cuyos martillos sangraban,
vi una blanca escalera cubierta de agua,
vi diez mil oradores cuyas lenguas estaban rotas,
vi pistolas y espadas en manos de niños pequeños.
Y es dura, es dura:
es muy dura la lluvia que va a caer.
SOBRE EL AUTOR
Carlos Tataje es un polifacético trujillano, pintor, escritor, poeta, declamador y productor, cuenta con amplia experiencia empresarial en medios de comunicación, pues ejerció como máximo directivo del grupo periodístico La Región, de Orense, España, donde participó en la creación del canal local Telemiño. Ha sido director del diario La Primera en Trujillo y Chimbote, y el 2006 trabajó como productor general de Antena Norte.Entre otros galardones, Carlos Tataje ganó el premio Gastón Baquero en Madrid, España, por su poemario Dedicatorias; obtuvo el Copé de Plata por el poemario Epitafios, y quedó finalista en la XVII Bienal de Cuento Copé, con el relato El memorial de Guachaque, y fue asimismo finalista en el Primer Concurso Nacional de Ensayo Peruanos al Bicentenario, convocado por el diario El Comercio, con el irreverente texto La papa sin corbata.
Carlos Tataje es un polifacético trujillano, pintor, escritor, poeta, declamador y productor, cuenta con amplia experiencia empresarial en medios de comunicación, pues ejerció como máximo directivo del grupo periodístico La Región, de Orense, España, donde participó en la creación del canal local Telemiño. Ha sido director del diario La Primera en Trujillo y Chimbote, y el 2006 trabajó como productor general de Antena Norte.Entre otros galardones, Carlos Tataje ganó el premio Gastón Baquero en Madrid, España, por su poemario Dedicatorias; obtuvo el Copé de Plata por el poemario Epitafios, y quedó finalista en la XVII Bienal de Cuento Copé, con el relato El memorial de Guachaque, y fue asimismo finalista en el Primer Concurso Nacional de Ensayo Peruanos al Bicentenario, convocado por el diario El Comercio, con el irreverente texto La papa sin corbata.

Dices: "...escucho A hard rain's a gonna fall del nobel Bob Dylan esperando con regocijo que ojalá gané las elecciones Donald Trump.
ResponderEliminarEs cuestión de tiempo, sino gana hoy, ganará mañana. La crisis es sistémica..."
De acuerdo, la crisis es sistémica, pero siempre puede ocurrir algo que cambie el rumbo de la historia, no todo está predeterminado sin remedio....me parece que ansiar que gane ya el payaso siniestro es adelantarse tanáticamente a un destino que no tiene por qué ser inevitable...