David
Novoa, uno de los primeros pobladores del Perú sigue alucinado su periplo por
nuestras antiguas llanuras con la poesía como noble excusa.
Hace
once mil años, la costa norte era muy distinta de la actual, el mar estaba
alejado a varios kilómetros de nuestras actuales playas, lo que hoy son
desiertos eran lomas con una agresiva vegetación. Smilodones o tigres dientes
de sable, venados cola blanca, eohippos (antecesores de los actuales caballos),
eran parte de la alucinada fauna de entonces.
Fue
ahí que llegó un grupo de humanos, quizás los primeros pobladores de lo que es
hoy nuestro país, venían de haber atravesado el estrecho de Behring, en una
aventura vital que todavía no termina. David Novoa estaba entre ellos.
Sus
recuerdos de entonces son vívidos, su deslumbramiento ante los animales
prehistóricos era enorme; a los paijanenses, humanos cazadores y recolectores,
les pareció un excelente sitio para plantarse. La influencia del hombre
paijanense se extendió desde Piura hasta Ica. Con la posterior desglaciación,
el nivel del mar se elevó cubriendo varios sitios que ellos habían levantado. Por
eso tenemos pocos indicios de ellos.
Pero
tenemos a David, quien al estilo del hombre inmortal de Borges, ha tenido
varias vidas, ha sido un paijanense pionero, luego un guerrero chimú, en cierto
momento un chamán, y hoy un poeta anárquico.
Según
la astrología china es un típico mono, cálido, juguetón, un ser dado a la
extravagancia, al exhibicionismo, a lo lúdico, a la perfomance. Nació hace 46
años en el entonces bucólico Casa Grande, que fue su primer paraíso terrenal, el
mismo que se terminó cuando aún niño de ocho años sufrió junto a su madre un
terrible accidente en bus, regresando de Lima, del cual recuerda que salió
caminando “entre desgarradoras escenas de muerte y sangre, fue mi primera
visión del infierno”.
Las
visiones son un tema recurrente en el poeta, puede verse desnudo sobre una
llanura antediluviana, asombrado ante el ataque de un smilodon; o en una
ceremonia chimú recibiendo la sangre de laguna víctima; como también en un
viaje estelar, entre grandes naves en mundos ignotos. Y no es cuento, las reencarnaciones
son en David el motor vital que lo empuja en el camino, en su búsqueda, solo
basta escucharlo y se sabe que habla completamente en serio.
La
poesía es en él una excusa de hablarle al universo, en su Parnaso personal hay
roqueros clásicos como alternativos, poetas románticos y también simbolistas o
demoniacos.
El
esoterismo es parte de su vida, desde su membresía infantil al grupo RAMA,
hasta las inflamadas clases del maestro Jorge Chávez, su pensamiento es cósmico,
pero no le ha impedido profanar cementerios, recolectar dientes de los culíes
enterrados, o huaquear chaquiras moche.
Alguna
vez se soñó, un príncipe magnánimo quedándose desnudo o en pañal repartiendo riquezas, y ahora
comprende que era una premonición, una metáfora de su arte literario de hoy, donde
reparte oro y joyas intelectuales a los interesados.
Si
alguien, a estas alturas de la crónica, piensa que ha sido escrita previa
ingesta de san pedro, ayahuasca, o entre el humo picante de la cannabis sativa,
debe desengañarse, tanto David como el cronista ya han ingerido en su juventud sustancias
y otras yerbas para varias generaciones. Supongo que esta conversación que hoy
se da en un café también la podemos haber tenido hace miles de años, sentados
en una llanura prehistórica, esperando que nuestros anticuchos de smilodón se cocinen en la hoguera.
Hoy
el poeta se siente regenerado, limpio, ha alcanzado un equilibrio luego de un
periodo confuso, como dice Kavafis "…no temeré a mis pasiones como un
cobarde./ Mi cuerpo a los placeres entregaré, /a las delectaciones soñadas, a
los más atrevidos deseos amorosos, / a los lúbricos impulsos de mi sangre, sin ningún
temor, porque cuando quiera y tenga decisión, fortalecido como estaré con meditación y estudio / en los momentos críticos he de
reencontrar mi espíritu, igual que antes, puro…”.
Y
todo viene a cuento porque hoy miércoles, David presenta una obra fundamental,
desde el río de la vida: “LA VOZ DEL LOCO” un compendio de toda su obra poética
y sus diversas etapas. A las 7.30 en la Casa de la Emancipación, pero si se la
pierde todavía tendrá varias vidas para adquirir su libro. Es poesía pura,
cósmica, con un lenguaje ancestral. Si Ud. quiere oir a un hombre primigenio,
asista.
El
poeta es un dictador amoroso e inspirador, él lo sabe y lo practica, con la
poesía como religión, Novoa camina a la espera de que una nave de otro mundo lo
recoja y lo lleve a vagar un poco por el curvado universo. Es la única certeza
que tiene en la vida, además de que el amor existe y mueve todo, que lo vendrán
a llevar, que no morirá, que el viaje del antiguo paijanense continuará, con amor eterno hacia la naturaleza y a los seres vivos. (redactó: Choyo,
llanura paijanense, 2014 d.c.).




No hay comentarios:
Publicar un comentario